
En el muelle de Woolwich, uno entre una treintena que conectan los suburbios ribereños de Sídney con el centro de la ciudad, la paz de los viajeros diarios ha sido interrumpida este verano por adolescentes que en el último mes se han dedicado a pescar. Jamie D., un joven de 14 años, cuenta que esta semana, la última de sus vacaciones, se la ha pasado viniendo todas las mañanas. “Creo que estuve durmiendo mejor sin mirar TikTok y después de las fiestas me animé a venir hasta aquí más temprano porque los otros muelles están llenos”, cuenta a mediodía de este jueves, mientras vigila dos cañas y se limpia el sudor de la frente. La vida sin redes sociales le ha mejorado el sueño, pero ha creado otros problemas. “Vengo solo porque es un lío quedar”, dice. “Algunos de mis amigos se abrieron nuevas cuentas en Snapchat, pero mis padres no me dejaron intentarlo”.