No es lo mismo recibir una carta que una tarta o hundirse en vez de fundirse; una sola alteración cambia el significado de una palabra y del posterior relato. En el ámbito biológico, si se consideran los genes como letras, la consecuencia de un error en el código genómico puede derivar en anemia falciforme (deformación de los glóbulos rojos), una predisposición al colesterol alto o en un cáncer, entre otras miles de consecuencias. Entender las repercusiones de una alteración genética y su evolución es clave para el desarrollo de tratamientos y es el paso que ha dado una alianza de los gigantes informáticos Nvidia y Microsoft, la compañía de inteligencia artificial (IA) Basecamp Research e investigadores del laboratorio del español César de la Fuente en la Universidad de Pensilvania: utilizar la IA para aprovechar y aprender de modelos evolutivos genéticos a gran escala con el fin de desarrollar terapias programables. Es decir, modificar células y moléculas a partir de una gigantesca biblioteca genética de la vida para curar o prevenir una enfermedad.
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