El futuro de las redes sociales se está decidiendo en los tribunales. Y pintan bastos. La semana pasada, Meta recibió dos importantes reveses judiciales. El miércoles, un jurado de Nuevo México determinó que la empresa matriz de Facebook, Instagram o WhatsApp es culpable de engañar a los consumidores sobre la seguridad de sus plataformas y por poner en riesgo a menores de edad, priorizando los ingresos a la integridad de los niños. Horas más tarde, Meta y YouTube (de Google) perdían en Los Ángeles un juicio clave que las declara culpables de generar adicción entre menores y de usar el diseño de sus plataformas para causar dependencia.
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