Durante el acto conmemorativo por el 2 de abril en Río Turbio, el capitán Emanuel Farías, hijo de un excombatiente, brindó un discurso cargado de memoria, respeto y reconocimiento hacia quienes participaron en la guerra.

En el marco del acto oficial por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas, la comunidad de Río Turbio vivió una jornada profundamente emotiva, marcada por el recuerdo, el respeto y la reafirmación del compromiso colectivo con la memoria de quienes defendieron la soberanía nacional.
Uno de los momentos más significativos de la ceremonia estuvo dado por las palabras del capitán Emanuel Farías, quien tomó la palabra desde una perspectiva profundamente personal y a la vez representativa de muchas familias atravesadas por la historia del conflicto bélico.
“No vengo a hablar en nombre propio, vengo a hablar como hijo de un veterano de guerra”, expresó al iniciar su mensaje, relatando la experiencia de su padre, quien con apenas 18 años fue enviado al conflicto como jefe de grupo del Regimiento de Infantería 7.
Durante su intervención recordó que su padre combatió en primera línea, junto a sus soldados, hasta ser alcanzado por una granada de mano en pleno enfrentamiento, situación que derivó en su captura como prisionero de guerra por fuerzas británicas. Ese episodio marcó para siempre la vida familiar y personal de quienes crecieron con el legado de un veterano.
Con una reflexión cargada de sensibilidad, Farías señaló que convivir con esa historia es motivo de orgullo, aunque también de dolor, al reconocer el peso humano que dejó la guerra en cada familia argentina. “En el fondo hubiera preferido simplemente un padre, pero esta es nuestra historia y hay que honrarla”, manifestó.

En otro tramo de su discurso remarcó una idea central: los jóvenes que fueron a Malvinas no eran niños, sino hombres de apenas 18 años que asumieron una responsabilidad extrema en defensa del territorio argentino 🇦🇷.
El capitán destacó además el valor simbólico que tiene la conmemoración en la Cuenca Carbonífera, donde aseguró percibir una forma especial de recordar Malvinas, con profundo respeto y una memoria viva que atraviesa generaciones.
“En este rincón hermoso de la Patagonia se siente que Malvinas se vivió de una manera distinta”, expresó, agradeciendo a la comunidad de Río Turbio por mantener intacto el reconocimiento hacia los veteranos y hacia quienes no regresaron del conflicto.

El acto concluyó con un fuerte aplauso y el tradicional “¡Viva la Patria!”, en una jornada que volvió a reunir a vecinos, instituciones, fuerzas vivas y excombatientes para reafirmar el compromiso de no olvidar a quienes marcaron una de las páginas más profundas de la historia argentina