La propuesta se realizará este miércoles 10 de septiembre, en el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, con actividades de reflexión, música, caminata y un micrófono abierto para toda la comunidad.

La Casa de la Juventud de la Municipalidad de 28 de Noviembre, dirigida por Ezequiel Díaz, organiza la actividad “Cambiando Paradigmas” en el marco del Mes Amarillo, con motivo de la conmemoración del Día Mundial de la Prevención del Suicidio. El encuentro tendrá lugar este miércoles 10 de septiembre a las 20 horas en las instalaciones de la Casa de la Juventud, con el objetivo de generar un espacio de contención, escucha y reflexión especialmente dirigido a los jóvenes, pero abierto a toda la comunidad.
La propuesta incluye un micrófono abierto donde los asistentes podrán expresar sus pensamientos y sentimientos en adhesión a la fecha, además de la participación de profesionales de la salud, entre ellos la licenciada Jessica Quiroga del Hospital San Lucas, y del Centro de Día “El Árbol”, institución que cumple un rol fundamental en la Cuenca Carbonífera en materia de acompañamiento.
Asimismo, habrá espacios de música en vivo y proyecciones audiovisuales realizadas por los propios jóvenes que asisten a la Casa de la Juventud. Se compartirá también una merienda comunitaria con mate y té, y se llevará adelante una caminata conmemorativa.
Díaz destacó que la iniciativa busca “derribar los tabúes en torno al suicidio y reafirmar que los jóvenes tienen en la Casa de la Juventud un lugar de encuentro, donde se los escucha, se los acompaña y se los contiene”. A su vez, invitó a los vecinos a asistir con una prenda o accesorio amarillo, color que simboliza la prevención del suicidio a nivel mundial.
“Queremos que cada joven sepa que esta es su casa, que puede venir a compartir un mate, un taller o simplemente charlar. La música, el arte y el encuentro también son herramientas para sanar y sentirnos vivos”, expresó el director.
La actividad “Cambiando Paradigmas” busca ser un faro de esperanza y concientización, recordando que el dolor del alma muchas veces no se ve, pero puede compartirse y encontrar apoyo en la comunidad.