
Marçal Font se sorprendió un día al detectar unos movimientos extraños en su librería Fènix de Badalona. “Me compraron cuatro libros por 35 euros con unos gastos de envío de 67 euros. Un minuto después pedían otro libro con 20 euros más de gastos de envío. Y así. No tenía ningún sentido”, recuerda. Fue entonces cuando contactó con su amigo Xavi Vinaixa, investigador y director técnico de una empresa tecnológica, para averiguar qué podía haber detrás y no tardaron en dar respuesta al misterio: una empresa estaba haciendo los pedidos para digitalizar los libros e incorporarlos a sistemas de inteligencia artificial.