Los chatbots de inteligencia artificial (IA) generativa, como ChatGPT, Claude o Gemini, están penetrando en la intimidad de las personas. También en la de los menores. Cada vez más jóvenes recurren a estas herramientas para hacer consultas de carácter emocional. Los psicólogos advierten de que la suplantación de vínculos humanos por relaciones digitales puede tener efectos profundos en el desarrollo emocional. En algunos casos, el desenlace puede ser fatal: en EE UU hay varias demandas interpuestas contra desarrolladoras de IA por las familias de jóvenes que se han autolesionado o hasta suicidado, presuntamente azuzados por este tipo de herramientas. Como Sewell Setzer, de 14 años, que se quitó la vida tras comentar esa posibilidad con un personaje sintético creado con Character.ai del que estaba locamente enamorado e interpretar algunos de sus comentarios como una invitación a hacerlo.
