UOCRA advierte que la falta de obras expulsa trabajadores de la Cuenca: “Ya basta de esperar”

El delegado de la UOCRA Cuenca Carbonífera, Carlos Berdoy, reclamó definiciones para la reactivación de las represas y de las obras provinciales y nacionales. Aseguró que 348 trabajadores continúan registrándose como desocupados y que al menos 22 ya se fueron de la región en busca de empleo.

La crisis del empleo en la construcción vuelve a poner a la Cuenca Carbonífera frente a una postal conocida: trabajadores que esperan una obra que no comienza, anuncios que se acumulan y familias que deben hacer malabares para sostenerse mientras el trabajo formal sigue sin aparecer.

El delegado de la UOCRA Cuenca Carbonífera, Carlos Berdoy, planteó un reclamo que busca dejar atrás la lógica de las promesas y pasar a la de las respuestas concretas. En diálogo con FM 105.1, señaló que los trabajadores continúan aguardando la reactivación de las represas y de distintas obras provinciales y nacionales, mientras la situación económica de las familias se vuelve cada vez más compleja.

Queremos trabajo, los compañeros quieren trabajo, necesitan el trabajo”, sintetizó el dirigente, al describir una realidad en la que las capacitaciones, prestaciones y asistencias sociales aparecen como un alivio necesario, pero insuficiente frente a la falta de empleo.

Según los datos aportados durante la entrevista, 348 trabajadores vienen firmando actualmente en la bolsa de trabajo, aunque algunos dejan de hacerlo temporalmente porque deben salir a buscar changas u otras alternativas de subsistencia.

La consecuencia más visible empieza a ser el éxodo.

Berdoy aseguró que 22 trabajadores se fueron de la Cuenca durante el último mes y lo que va de agosto, buscando oportunidades en Río Negro, Neuquén y otras provincias, o regresando a sus lugares de origen. Algunos, incluso, le anticiparon que no tienen previsto regresar si encuentran una alternativa laboral estable fuera de Santa Cruz.

El principal reclamo vuelve a estar relacionado con la reactivación de las obras de las represas.

Representantes de distintas delegaciones de la zona sur de Santa Cruz se reunieron en Piedra Buena para analizar la situación y definir posibles acciones. Para la organización sindical, ya no hay margen para continuar esperando indefinidamente.

Berdoy sostuvo que, según la información que manejan, existirían fondos vinculados al financiamiento de la obra y afirmó que desde la empresa y algunos funcionarios provinciales se realizan gestiones para destrabar la situación.

El dirigente mencionó además una cifra de alrededor de 136 millones de dólares que, según la información transmitida por los trabajadores, estarían depositados en el Banco Central y vinculados al proceso para retomar la obra. También señaló que la empresa analiza recursos legales para acelerar el acceso a esos fondos.

La posición de la UOCRA es directa: el invierno ya no puede aparecer como argumento para explicar nuevas demoras.

Ya no tienen excusa”, planteó Verdoi al referirse a la situación de la represa.

La protesta comenzó a tomar forma en la Ruta Nacional 3.

Trabajadores realizaron un corte en la zona del puente sobre el río Santa Cruz, con interrupciones de aproximadamente dos horas y posteriores liberaciones durante períodos de entre 30 y 40 minutos. La medida fue presentada como un primer llamado de atención frente a la falta de respuestas.

El reclamo podría profundizarse.

Berdoy anticipó que durante la próxima semana volverán a analizar las novedades y que, si no aparecen respuestas concretas, podrían endurecer las medidas en distintos puntos de la región, incluyendo Piedra Buena, Caleta Olivia o incluso Comodoro Rivadavia.

No hay vuelta atrás”, sostuvo al explicar que la discusión ya fue planteada entre distintos referentes sindicales.

La advertencia pone nuevamente sobre la mesa el riesgo de que el conflicto laboral se transforme en una protesta regional, con cortes de rutas como herramienta de presión.

El reclamo no se limita a las represas.

Desde la UOCRA también cuestionan el retraso de distintas obras provinciales anunciadas durante los últimos años y que, según señalaron, no terminan de convertirse en puestos de trabajo concretos.

Entre ellas aparece la continuidad de la obra del puente sobre el río Santa Cruz, cuya empresa habría manifestado que todavía no recibió certificaciones que debía abonar Nación.

También se mencionó el Hospital Modular, donde la empresa adjudicada comenzó con el traslado de contenedores y se esperaba que los trabajos pudieran comenzar en los días siguientes.

A esto se suman las expectativas por nuevas obras en la zona de la Cuenca, entre ellas el proyecto del Polideportivo de Julia Dufour, cuya licitación, según lo expresado durante la entrevista, tendría novedades hacia fin de mes.

Pero para los trabajadores el problema no es la falta de anuncios.

Es que los anuncios se conviertan, finalmente, en trabajo.

«No alcanza”

Mientras las obras esperan, las organizaciones sindicales y los municipios intentan contener la situación mediante asistencia social, módulos alimentarios, capacitaciones y otras prestaciones.

Berdoy reconoció que existen gestiones de los gobiernos municipales de 28 de Noviembre y Río Turbio, además de asistencia provincial. También informó que se gestionaron módulos alimentarios para trabajadores registrados en la base de datos de la organización.

Pero la propia descripción de la situación deja claro el límite de esas herramientas.

No alcanza para todos”, explicó.

El dirigente relató que hay familias que atraviesan dificultades para pagar alquileres y servicios, comprar alimentos o garantizar que sus hijos puedan concurrir a la escuela con las necesidades básicas cubiertas.

En ese contexto, el reclamo por trabajo deja de ser solamente una demanda gremial y adquiere una dimensión social.

Porque para una familia que depende del salario de la construcción, una capacitación puede ser útil, un módulo alimentario puede ser necesario y una prestación puede ayudar, pero ninguna de esas herramientas reemplaza la estabilidad que ofrece un empleo.

Uno de los datos más fuertes aportados por el delegado es el de los trabajadores que ya comenzaron a abandonar la región.

Al menos 22 trabajadores habrían buscado oportunidades en otras provincias durante las últimas semanas. Algunos viajaron a Río Negro y Neuquén; otros regresaron a provincias como Salta, Jujuy y La Rioja.

El fenómeno tiene una lógica conocida en las economías dependientes de la obra pública: cuando el trabajo desaparece, el trabajador se mueve hacia donde existe alguna posibilidad.

El problema es que ese movimiento no siempre es sencillo.

Durante la entrevista se relató incluso el caso de un trabajador que llegó a otra provincia y se encontró con la exigencia de acreditar residencia para poder acceder a determinados empleos.

Así, la búsqueda de trabajo termina convirtiéndose en una suerte de migración laboral permanente: irse, probar suerte y decidir después si existe alguna razón para regresar.

La organización asegura que seguirá acompañando las gestiones institucionales, pero también prepara nuevas medidas de fuerza si no aparecen novedades concretas.

Ya basta de esperar”, fue una de las expresiones utilizadas por Verdoi para resumir el estado de ánimo de los trabajadores.

La próxima semana será clave para conocer si las gestiones anunciadas producen algún resultado y si las obras comienzan efectivamente a activarse.

Mientras tanto, en la Cuenca Carbonífera la discusión ya no pasa solamente por cuándo comenzará una obra.

Pasa por cuántos trabajadores podrán seguir esperando, cuántos tendrán que irse a buscar empleo a otro lugar y cuántas familias podrán sostenerse mientras los anuncios siguen sin convertirse en puestos de trabajo.

Y en esa espera, la UOCRA ya avisó que la paciencia tiene un límite.

Entradas relacionadas

Leave a Comment