Robaron en la Escuela N° 67 de 28 de Noviembre y advierten sobre un punto ciego en inmediaciones del establecimiento

El hecho fue descubierto durante el domingo, cuando integrantes de la cooperadora concurrieron al establecimiento para preparar el pan destinado a los estudiantes. Los delincuentes ingresaron tras romper un vidrio y provocaron daños en puertas y ventanas antes de llevarse dos parlantes y una guitarra. Desde la Policía señalaron que el sector posterior de la escuela presenta escasa iluminación, no cuenta con cámaras orientadas al lugar y constituye un punto de difícil vigilancia.

La Escuela N° 67 de 28 de Noviembre fue escenario de un hecho de vandalismo y robo que ya es investigado por la Policía de Santa Cruz. La situación fue advertida durante el domingo, cuando integrantes de la cooperadora del establecimiento se presentaron en la escuela para realizar tareas vinculadas con la elaboración del pan que posteriormente reciben los alumnos durante la semana.

Al llegar, encontraron uno de los vidrios roto y dieron aviso a las autoridades. A partir de la intervención policial se pudo establecer que personas desconocidas habían ingresado al edificio y provocado distintos daños en su interior.

Según explicó el comisario Esteban Rivadeneira, personal policial se entrevistó con los directivos y constató que el ingreso se habría producido luego de romper una ventana. Una vez dentro del establecimiento, los autores forzaron una de las puertas y ocasionaron daños en otros vidrios y sectores del edificio.

Finalmente, fueron sustraídos dos parlantes de audio y una guitarra criolla.

Durante la inspección también se detectaron signos de forzamiento en puertas correspondientes a una secretaría y otro sector de la dirección. En esos casos, los delincuentes no lograron ingresar, aunque quedaron evidencias de que habían intentado hacerlo.

El comisario explicó que algunos daños menores en las puertas ya habían sido observados previamente por integrantes de la institución, aunque inicialmente se habían asociado a golpes o actividades habituales debido a que en el establecimiento funcionan distintas instituciones educativas en diferentes horarios.

La dimensión del hecho quedó expuesta cuando se realizó una revisión general y se confirmó que efectivamente habían ingresado personas al edificio.

Tras la denuncia, se realizaron las primeras tareas investigativas en el lugar. Personal de Criminalística llevó adelante una inspección ocular y se solicitó la intervención de la División de Investigaciones para trabajar sobre el material de videovigilancia disponible.

Uno de los principales objetivos es determinar por dónde ingresaron y salieron los autores, además de establecer horarios y posibles recorridos.

En ese sentido, Rivadeneira explicó que se está realizando un relevamiento de las cámaras existentes en los alrededores del establecimiento, incluyendo aquellas pertenecientes a vecinos, comercios e instituciones que puedan haber registrado movimientos durante el momento del hecho.

El procedimiento para obtener esas imágenes se realiza formalmente mediante una solicitud, dado que las grabaciones pueden formar parte de una investigación judicial.

El comisario señaló que este tipo de registros no solamente resultan útiles para investigar robos o hurtos, sino también para esclarecer accidentes de tránsito, peleas y otros hechos ocurridos en la vía pública.

Uno de los aspectos que surgieron durante el diálogo fue la situación del sistema de monitoreo existente en la localidad.

Rivadeneira explicó que existen dispositivos de videovigilancia instalados en distintos sectores y que el acceso para la descarga del material corresponde a personal especializado de la fuerza de investigaciones.

Sin embargo, en el sector donde se encuentra la parte posterior de la Escuela N° 67 se presenta una dificultad particular: no existiría una cámara que permita registrar adecuadamente ese espacio y el sistema disponible en determinados puntos no conservaría las imágenes para una consulta posterior.

La diferencia es clave. Una cámara puede permitir observar una situación en tiempo real, pero si no existe almacenamiento de las imágenes, ese registro no necesariamente puede ser utilizado posteriormente para identificar a quienes cometieron un delito.

Por eso, mientras avanza la investigación, la Policía busca reconstruir los movimientos mediante cámaras ubicadas en propiedades particulares y otros puntos cercanos.

El propio comisario describió la parte posterior de la escuela como un sector de difícil visibilidad, particularmente durante la noche.

La zona se encuentra próxima al Jardín N° 21 y presenta un espacio que genera un punto ciego entre los establecimientos. A esto se suma, según lo señalado durante la entrevista, la falta de iluminación suficiente y la ausencia de un dispositivo de videovigilancia que cubra directamente ese lugar.

Desde el análisis realizado en el programa también se remarcó que el sector ya había generado preocupación entre vecinos y familias debido a la presencia frecuente de jóvenes durante determinados horarios.

Incluso se señaló que, tiempo atrás, un espacio ubicado en las inmediaciones había sido utilizado como lugar de permanencia y se encontraba en condiciones de abandono. Según lo comentado al aire, desde el Consejo Provincial de Educación se realizaron tareas de limpieza y retiro de elementos que se encontraban en el interior.

La intención de la comunidad educativa sería darle un nuevo uso a ese espacio, particularmente como sede para la cooperadora de la Escuela N° 67.

Pero para que pueda cumplir esa función todavía serían necesarias distintas obras: colocación de puertas y aberturas, iluminación, acondicionamiento y cierre adecuado del lugar.

La posibilidad de transformar ese sector abandonado en un espacio de uso institucional aparece ahora como una alternativa para mejorar las condiciones de seguridad.

El razonamiento es sencillo: un lugar abandonado, oscuro y sin actividad puede convertirse en un espacio de difícil control. En cambio, si es recuperado, cerrado, iluminado y utilizado regularmente por la comunidad educativa, puede dejar de funcionar como un punto vulnerable.

La cooperadora habría solicitado utilizar ese lugar como sede, aunque todavía necesita recursos para completar las obras necesarias.

La intervención, en este caso, no dependería exclusivamente del municipio, ya que se trata de un establecimiento educativo provincial. Por eso, cualquier solución estructural requiere la participación del Consejo Provincial de Educación y de las áreas correspondientes del Gobierno de Santa Cruz, además de la posibilidad de articular con el municipio y las fuerzas de seguridad en materia de prevención.

Prevención más allá del robo

El comisario Rivadeneira también señaló que durante el fin de semana se mantuvieron las tareas habituales de prevención, patrullajes y controles vehiculares.

Entre las intervenciones realizadas se mencionó un episodio que generó preocupación a partir del aviso de una persona que habría escuchado a un grupo de jóvenes realizar una amenaza relacionada con un supuesto disparo y señalar la zona de la cintura de uno de ellos.

La Policía intervino rápidamente, identificó a las personas y realizó un palpado preventivo. Finalmente, se constató que no portaban armas y que el objeto que se encontraba en la cintura de una de ellas era un estuche con lentes de sol.

El episodio fue descartado como una situación de riesgo concreta, aunque desde la fuerza se remarcó la importancia de actuar ante este tipo de alertas y no descartar inicialmente ninguna posibilidad.

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