Juventudes, memoria y expresión: arte y memoria colectiva se encontraron en Río Turbio

La Casa de Juventudes fue escenario de una jornada artística y reflexiva en el marco del Día de la Juventud y del 50° aniversario de La Noche de los Lápices.

Con la participación de jóvenes de la comunidad, se desarrolló en la noche de ayer un encuentro dedicado a la expresión artística, la reflexión y la construcción de memoria colectiva. Bajo la consigna “Arte para no olvidar”, la propuesta reunió distintas intervenciones vinculadas con la historia reciente argentina y con la importancia de mantener presentes los hechos ocurridos durante la última dictadura cívico-militar, en particular La Noche de los Lápices, ocurrida en septiembre de 1976.

La actividad se realizó en el marco del Día de la Juventud y del 50° aniversario de aquel episodio, que representa una de las páginas más dolorosas de nuestra historia y un símbolo de la lucha estudiantil por la participación, la educación y la defensa de los derechos. A través de diferentes expresiones —entre ellas, propuestas artísticas, música y escritura— las juventudes pudieron compartir miradas, transmitir mensajes y recuperar sentidos vinculados con la memoria, la verdad y la justicia.

La Casa de Juventudes de Río Turbio se convirtió en un espacio de encuentro, participación y diálogo, donde las y los jóvenes fueron protagonistas de una jornada pensada para reflexionar desde el arte. Las intervenciones permitieron abordar la memoria colectiva desde una perspectiva cercana, sensible y participativa, poniendo en valor el rol de las nuevas generaciones en la construcción de una sociedad comprometida con los derechos humanos.

La consigna “Arte para no olvidar” atravesó cada momento del encuentro y habilitó diversas formas de expresión. La música, la escritura y las propuestas artísticas funcionaron como herramientas para recuperar la historia, expresar sentimientos y reafirmar la necesidad de sostener el ejercicio de la memoria como una responsabilidad colectiva.

Durante la jornada también se generó un espacio de intercambio en torno a los valores de Memoria, Verdad y Justicia, principios fundamentales para fortalecer la democracia y transmitir a las nuevas generaciones el significado de lo ocurrido durante el terrorismo de Estado.

Como cierre, se llevó a cabo la ceremonia de encendido de antorchas. El momento estuvo marcado por el encuentro y la reflexión, y simbolizó el compromiso de mantener viva la memoria de quienes fueron víctimas de la represión y de reafirmar, una vez más, el camino colectivo hacia el Nunca Más.

La jornada dejó como mensaje la importancia de generar espacios donde las juventudes puedan expresarse, participar y conocer la historia desde una mirada crítica y comprometida. En Río Turbio, el arte volvió a ser una herramienta para recordar, dialogar y construir memoria colectiva.

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