La familia accedió a una vivienda ubicada en el Barrio Municipal de Río Gallegos, luego de que un programa habitacional nacional en el que estaba incluida quedara interrumpido. La solución fue articulada entre la Municipalidad, Cáritas Diocesana y el Obispado ante la situación de vulnerabilidad habitacional.

La entrega de una llave puede ser un acto administrativo, pero para una familia que espera durante años acceder a un techo propio representa mucho más. Es el comienzo de una nueva etapa. Así lo vivieron Valeria Alarcón y su hija Lucía, quienes recibieron las llaves de su nueva vivienda en el Barrio Municipal de Río Gallegos, en una jornada atravesada por la emoción y el alivio de haber concretado el sueño de contar con un hogar propio.
La entrega fue encabezada por el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, y se concretó a partir de un trabajo articulado entre el Municipio, Cáritas Diocesana y el Obispado, luego de que la continuidad de un programa habitacional de alcance nacional quedara interrumpida.
Según se informó, Valeria formaba parte originalmente de un programa de viviendas ejecutado a través de Cáritas Nacional. El proyecto quedó sin continuidad tras el cambio de gestión del Gobierno Nacional y la interrupción del financiamiento previsto.
Ante esa situación, la familia quedó frente a un escenario de vulnerabilidad habitacional. El diálogo entre el Obispado y el Municipio permitió avanzar en una alternativa local para completar la respuesta y hacer posible finalmente la entrega de la vivienda.
Una respuesta ante una necesidad que no podía esperar
Durante la recorrida por la nueva propiedad, la secretaria de Planificación y Obras Públicas, María Grasso, y la secretaria de Coordinación Ejecutiva, Claudia Picuntureo, acompañaron a Valeria y Lucía en uno de los momentos más significativos de la jornada.
La funcionaria destacó el impacto que tiene para una familia acceder a una vivienda y puso en valor el trabajo conjunto entre el Estado municipal y las instituciones de la comunidad.
“Es una jornada muy movilizante. La emoción de la familia se traslada directamente a nosotros”.
María Grasso también se refirió a la necesidad de sostener respuestas locales frente a programas habitacionales que quedaron interrumpidos.
“Frente a programas habitacionales que quedaron truncos a nivel nacional, la decisión política de este Municipio es sostener respuestas concretas desde nuestras propias políticas públicas y en alianza con las instituciones de la ciudad”.
La entrega se produjo así como resultado de una articulación que permitió recuperar una solución habitacional que había quedado pendiente y dar respuesta a una situación que requería atención.

Cáritas: “Tener una vivienda es dignidad”
Desde Cáritas Diocesana destacaron el valor de la articulación institucional y la necesidad de sostener una mirada centrada en las personas frente a situaciones de emergencia social.
Los representantes eclesiásticos remarcaron la importancia de la empatía y el acompañamiento para encontrar una solución concreta para la familia.
En ese marco, sintetizaron el significado de la entrega con una frase que atravesó la jornada: “Tener una vivienda es dignidad”.
La intervención de Cáritas Diocesana y del Obispado permitió generar un canal de diálogo con el Municipio para buscar una alternativa ante la interrupción del proyecto original.
La vivienda entregada se convierte así no solamente en una obra terminada, sino también en la concreción de una respuesta frente a una necesidad habitacional que permanecía sin resolución.
Más de 100 viviendas entregadas durante la segunda gestión
Desde la Municipalidad señalaron que la entrega forma parte de una política habitacional que viene desarrollándose durante la segunda gestión de Pablo Grasso.
De acuerdo con la información difundida por el Municipio, el intendente ya entregó más de 100 viviendas, realizadas con fondos municipales, incluyendo unidades cuyos proyectos habían quedado inconclusos luego de la interrupción de programas de financiamiento nacional.
La administración municipal plantea estas obras como parte de las respuestas propias frente a la problemática habitacional de Río Gallegos.
En el caso de Valeria y Lucía, el proceso tuvo además la particularidad de haber comenzado dentro de un programa ejecutado mediante Cáritas Nacional y luego quedar interrumpido.
La articulación posterior permitió retomar el camino hacia la finalización de la vivienda y concretar finalmente la entrega.

Una llave que abre una nueva etapa
Para Valeria y Lucía, la jornada tuvo un significado que excede las cifras, los programas y las estructuras institucionales.
La llave entregada simboliza el acceso a un espacio propio, la posibilidad de construir una vida cotidiana con mayor estabilidad y la tranquilidad de contar con un techo.
En una ciudad donde la demanda habitacional constituye uno de los desafíos sociales, cada vivienda entregada representa para las familias beneficiarias una historia particular.
En este caso, esa historia comenzó con un programa que quedó inconcluso, continuó con gestiones institucionales y terminó con la apertura de la puerta de un nuevo hogar.
Mientras Valeria y Lucía recorrían los ambientes de la vivienda, la frase de Cáritas resumió el sentido de la jornada: tener una vivienda es, también, tener dignidad y la posibilidad de proyectar el futuro desde un lugar propio.