El funcionario municipal advirtió que varias estaciones cloacales están fuera de servicio y aseguró que la red de Río Gallegos trabaja al límite.

El director de Mantenimiento de Redes Pluvio-Cloacales de la Municipalidad de Río Gallegos, Fernando Silvera, recorrió distintas estaciones de bombeo cloacal pertenecientes a Servicios Públicos Sociedad del Estado y alertó sobre un escenario preocupante: varias se encuentran fuera de funcionamiento o trabajando de manera parcial, lo que estaría provocando el colapso del sistema en distintos sectores de la ciudad.
Durante la inspección, Silvera detectó bombas fuera de servicio y señaló que solicitarán la intervención urgente de las autoridades competentes para reactivar el sistema. “Vamos a pedir la intervención urgente de quien corresponda para que se active el sistema de bombas, porque hay estaciones paralizadas por falta de mantenimiento y por ausencia de equipamiento”, expresó con firmeza.
Según explicó el funcionario, la inoperatividad de las estaciones provinciales traslada la presión a la infraestructura municipal, generando una sobrecarga que termina afectando tanto la red cloacal como la pluvial. “Al no funcionar las estaciones de Servicios Públicos, nuestras estaciones trabajan al límite y el sistema colapsa”, remarcó.
Como ejemplo concreto, detalló que la estación de bombeo ubicada en la intersección de Chiclana y Almirante Brown se encuentra fuera de servicio, situación que impacta en amplios sectores de la ciudad, generando desbordes y rebalses que afectan directamente la calidad de vida de vecinos y vecinas. Asimismo, indicó que la estación de Orkeke y Piedrabuena también está inactiva, junto a otras dos o tres estaciones que fueron verificadas durante la jornada.
Desde el Municipio sostienen que se trata de una problemática conocida y reiterada, que podría evitarse con tareas regulares de mantenimiento y una adecuada provisión de equipamiento. En este sentido, insistieron en la necesidad de que el organismo responsable asuma su rol y garantice el funcionamiento pleno del sistema, para evitar que las consecuencias recaigan sobre la infraestructura municipal y, principalmente, sobre la comunidad.
“Nosotros seguimos trabajando, dando la cara y sosteniendo los servicios, pero es necesario que cada área cumpla con su responsabilidad. Cuando el Estado no funciona de manera integral, las consecuencias las paga la gente”, concluyó Silvera.