El diputado por pueblo de El Calafate explicó los detalles de su iniciativa en diálogo con Fm La Voz de la Cuenca. Propone unificar los comicios provinciales con los municipales para reducir costos y evitar que el ciudadano tenga que ir a las urnas «dos o tres veces al año».

Tras la derogación de la Ley de Lemas, Santa Cruz se encuentra en un vacío legal respecto a su sistema electoral. El diputado Carlos Alegría (Unión por la Patria) presentó un proyecto de 84 artículos que busca simplificar el proceso. «La gente está cansada de las ensaladas de boletas y de votar tantas veces; buscamos un sistema nítido donde el que más votos saca, gana», afirmó.
En una entrevista exclusiva con Enzo Albornoz, el legislador Carlos Alegría detalló los ejes centrales de su propuesta para la nueva Ley Electoral de Santa Cruz, la cual ya tomó estado parlamentario y espera ser debatida en comisiones junto a otras cinco alternativas.
El punto más destacado es la implementación de la Boleta Única de Papel. Según Alegría, esto no solo reduce los costos económicos de impresión para el Estado y los partidos, sino que agiliza el ingreso al cuarto oscuro. «Se termina la ensalada de boletas. El elector tendrá todos los candidatos en un solo papel y podrá elegir con claridad», explicó.
El proyecto propone una sola elección general a simple pluralidad de sufragios. «Creemos que las PASO son una instancia agotada. El ciudadano común nos dice en la cara que no quiere ir a votar tres veces. Queremos devolverle la importancia a la vida interna de los partidos políticos, donde deben dirimirse las candidaturas antes de la elección general», sentenció el diputado.
Otro eje clave es la unificación de las fechas: que los cargos provinciales (Gobernador y Diputados) se elijan el mismo día que los municipales (Intendentes y Concejales). «Buscamos que sea práctico y que no se le complique la vida a la gente con múltiples calendarios electorales».
Durante la charla, Alegría también fue consultado sobre los rumores de privatización de las empresas estatales. Su postura fue tajante: «Estoy totalmente en contra de cualquier privatización. El Estado debe garantizar la infraestructura básica de luz, gas y agua para que los pueblos crezcan. Ya vivimos los 90 y sabemos que a los empresarios lo que menos les importa es la ciudadanía».