
A todos los que navegamos por Internet nos resultan familiares los captchas. Son pequeñas pruebas para demostrar que somos una persona y no un bot. Pueden ser varias imágenes en las que tenemos que pinchar, por ejemplo, en las que aparece un autobús o un tractor; a veces es una pieza de un puzle que hay que colocar en su hueco; otras sencillamente nos piden marcar una casilla que pone “No soy un robot”.