La secretaria de Gobierno, Sara Delgado, respondió a las declaraciones del gobernador Claudio Vidal contra el intendente Pablo Grasso y calificó de “preocupante” el tono utilizado por el mandatario provincial. Desde la comuna reclamaron que quienes integran su entorno intervengan para evitar una escalada de confrontación política.

La disputa política entre el Gobierno de Santa Cruz y el Municipio de Río Gallegos volvió a subir de tono. Luego de una ronda de prensa en la que el gobernador Claudio Vidal lanzó fuertes cuestionamientos contra el intendente Pablo Grasso, desde la administración municipal salieron al cruce de sus declaraciones y plantearon que la discusión política no debería poner en riesgo el respeto por las instituciones.
La encargada de responder fue la secretaria de Gobierno de Río Gallegos, Sara Delgado, quien expresó preocupación por el tenor de las declaraciones del mandatario provincial y cuestionó lo que consideró una escalada de confrontación personal contra el jefe comunal.
“Es muy preocupante ver al gobernador en ese estado de descontrol y desconexión con la realidad”, sostuvo Delgado, al referirse a la exposición pública de Vidal.
La funcionaria consideró además que el tono utilizado por el gobernador se habría convertido en una situación recurrente y reclamó que quienes integran su equipo de gobierno contribuyan a preservar la institucionalidad y la convivencia democrática.
“Causa pena ver al gobernador completamente desencajado y nos alarma que esto se esté volviendo habitual”, afirmó la secretaria de Gobierno, quien sostuvo que el mandatario provincial habría ingresado en una dinámica de confrontación permanente con distintos sectores políticos.
Desde la Municipalidad de Río Gallegos interpretaron las declaraciones de Vidal como parte de una disputa política que, según su lectura, termina desplazando del centro de la agenda los problemas económicos y sociales que atraviesa la provincia.
Delgado sostuvo que la administración municipal observa “con mucha preocupación” el escenario y consideró que la confrontación con Grasso responde a la necesidad del Ejecutivo provincial de mantener vigente una disputa política con la capital santacruceña.
En uno de los tramos más duros de su respuesta, la funcionaria cuestionó distintos aspectos de la gestión de Vidal y utilizó temas vinculados con empleo, servicios públicos, antecedentes políticos y causas judiciales para confrontar con el discurso del gobernador.
“Es una vergüenza que el gobernador tome como un hito de gestión que SPSE tenga luminarias”, señaló Delgado, en referencia a Servicios Públicos Sociedad del Estado.
La secretaria de Gobierno también cuestionó las referencias de Vidal al kirchnerismo, al trabajo, a la justicia y a la honestidad, y contrapuso esas afirmaciones con decisiones y antecedentes que, desde la mirada del Municipio, contradicen el relato del Ejecutivo provincial.
El intercambio se produce en un momento de creciente tensión entre ambas administraciones. A las diferencias políticas se sumaron durante las últimas semanas disputas vinculadas con los recursos de coparticipación municipal, la autonomía de los gobiernos locales y las decisiones judiciales que habilitaron nuevas retenciones sobre fondos correspondientes a los municipios.
En ese contexto, el enfrentamiento entre Vidal y Grasso dejó de ser únicamente una disputa discursiva y comenzó a atravesar cuestiones concretas relacionadas con el funcionamiento financiero de los municipios y la relación institucional entre la Provincia y las comunas.
Delgado insistió en que el problema central no debería ubicarse en la figura del intendente de Río Gallegos, sino en la situación general de Santa Cruz y en la capacidad del Gobierno Provincial para responder a las demandas sociales y económicas.
“El estado de excitación política que maneja el gobernador no es algo que deba preocuparle a Pablo Grasso, sino a quienes confiaron en él”, afirmó.
Finalmente, la funcionaria sostuvo que la continuidad de la confrontación no debería convertirse en el eje de la agenda pública y volvió a apuntar contra el mandatario provincial: “El problema no es nuestro intendente; el problema de Santa Cruz es el gobernador”.
El nuevo cruce vuelve a dejar expuesta una relación institucional cada vez más tensionada entre el Ejecutivo provincial y el Municipio de Río Gallegos, mientras ambos espacios políticos profundizan sus diferencias y trasladan la disputa a un escenario público donde los límites entre la discusión de gestión y la confrontación política aparecen cada vez más difusos.