Después de diez años, el PJ de 28 de Noviembre volvió a las urnas y apuesta a una nueva etapa

La Lista Celeste y Blanca se impuso en la interna del Partido Justicialista de 28 de Noviembre. Cristian “Nacho” Cuyul quedó al frente de la conducción, acompañado por Alejandra Españón y Yanina Rihl. El desafío que plantearon tras la elección es reconstruir la participación partidaria, recuperar a los afiliados y combinar experiencia con una nueva generación de dirigentes.

Más de 400 afiliados volvieron a entrar al Partido Justicialista de 28 de Noviembre para votar. Después de aproximadamente una década sin una elección interna, la sede partidaria volvió a convertirse en escenario de encuentro, discusión, recuerdos y, finalmente, de una definición electoral. La jornada del domingo 16 de agosto dejó una certeza más allá del resultado: el peronismo local volvió a movilizar a una parte importante de su padrón y abrió una discusión sobre qué partido se quiere construir hacia adelante.

La Lista Celeste y Blanca, encabezada por Cristian “Nacho” Cuyul, se quedó con la conducción partidaria. Lo acompañarán Alejandra Españón como vicepresidenta y Yanina Rihl como congresal, en una estructura que sus propios integrantes presentan como una combinación entre renovación generacional, experiencia y recuperación de la participación de los afiliados.

El dato adquiere relevancia si se tiene en cuenta el tiempo transcurrido desde la última interna. Según recordaron durante una entrevista realizada por fm La Voz de la Cuenca, habían pasado alrededor de diez años desde aquella disputa que tuvo como protagonistas a Fernando Españon y Juanillo. En esta oportunidad, con un padrón de aproximadamente 1.040 afiliados, concurrieron a votar más de 400 personas.

Para los integrantes de la lista ganadora, la participación fue uno de los principales motivos para celebrar. No sólo porque permitió definir una conducción mediante el voto, sino porque muchos afiliados que llevaban años alejados de la sede partidaria volvieron a acercarse.

“Volvió a ser parte de esta fiesta democrática”, resumió Cuyul al analizar la jornada.

Una interna sin enemigos

Uno de los elementos que los nuevos dirigentes buscaron remarcar después de la elección fue el carácter democrático de la competencia. Lejos de plantear la interna como una guerra entre sectores, Cuyul sostuvo que se trató de dos opciones diferentes para que los afiliados pudieran elegir.

La escena que describieron tuvo más de encuentro que de enfrentamiento: militantes de ambas listas compartiendo el espacio, conversando, tomando mates y recuperando historias de los años en que el partido tenía una presencia mucho más activa en la vida política y comunitaria de 28 de Noviembre.

También aparecieron los recuerdos de antiguos dirigentes y militantes, nombres y anécdotas que forman parte de la memoria del justicialismo local. Para quienes regresaron después de años, el edificio partidario funcionó por unas horas como un archivo vivo de la historia política de la localidad.

“Esto no es una guerra con nadie. No somos enemigos de nadie”, planteó Cuyul, quien llamó a dejar atrás las divisiones internas y trabajar para reconstruir el partido.

La convocatoria, sostuvo, deberá alcanzar incluso a quienes participaron de la lista que perdió. “De acá salimos todos juntos”, fue una de las definiciones que atravesó su planteo.

Recuperar al afiliado, antes que nada

La campaña permitió a los integrantes de la Celeste y Blanca recorrer domicilios y conversar con afiliados. En ese recorrido apareció un reclamo repetido: la sensación de abandono y la pérdida de contacto con el partido.

Yanina Rihl relató que muchos afiliados recibieron la visita con cierta mezcla de enojo y nostalgia. Personas que habían sido parte de la historia partidaria cuestionaron que durante años no existieran elecciones ni espacios permanentes de participación.

Pero también apareció otro problema concreto: afiliados que se acercaron a votar y descubrieron que ya no figuraban en los padrones.

Para Rihl, la situación deberá ser una de las primeras cuestiones a revisar. La nueva conducción pretende conocer qué ocurrió con esas afiliaciones y trabajar para que quienes siguen queriendo participar puedan recuperar su lugar en los registros partidarios.

La discusión va incluso más allá de una elección. La propuesta planteada es que los padrones sean revisados periódicamente y que los afiliados puedan verificar su situación con anticipación, sin tener que esperar a que exista una interna para descubrir que fueron excluidos.

El objetivo, en términos políticos, es sencillo pero profundo: que el afiliado vuelva a sentirse parte del partido aun cuando no haya elecciones a la vista.

Mujeres y jóvenes: la otra discusión

La renovación que plantea la nueva conducción también tiene una dimensión generacional y de género.

Alejandra Españón reconoció que para muchas mujeres todavía resulta difícil dar el paso hacia la participación política. Sin embargo, señaló que los mensajes que recibió después de la elección muestran que existe una demanda concreta para que haya mayor presencia femenina y que el partido vuelva a abrir sus puertas.

“Hay que animarse”, fue una de las ideas que dejó durante la entrevista.

En paralelo, Cuyul puso el foco en la incorporación de jóvenes. Consideró que existe una nueva generación interesada en participar y que algunos ya manifestaron su intención de afiliarse, acercarse a las unidades básicas y comenzar a involucrarse en la vida partidaria.

Pero la apuesta, aclaró, no supone borrar la experiencia acumulada.

La idea es combinar juventud y experiencia, incorporando nuevas miradas sin dejar afuera a quienes construyeron la historia del justicialismo local.

El desafío, en ese sentido, no parece ser solamente sumar nombres a una nómina. También implica volver a explicar qué significa un partido político, cuál es su función y qué lugar ocupa la militancia cuando no hay elecciones.

El rol social y la necesidad de estar cerca

La reconstrucción partidaria también aparece vinculada a una dimensión social. Durante la entrevista surgió el trabajo que viene realizando Alejandra Españón para facilitar el acceso a medicamentos a vecinos que necesitan tratamientos prolongados.

Según explicó, actualmente acompaña a alrededor de 129 o 130 personas en esa tarea, articulando con vecinos y con integrantes del área de Desarrollo Social para trasladar medicamentos desde Río Gallegos hacia 28 de Noviembre.

Más allá de las estructuras partidarias, el ejemplo expone una discusión que los nuevos dirigentes parecen querer instalar: qué significa estar cerca de la comunidad y cómo puede el partido recuperar una función social sin convertirse en una estructura paralela del Estado.

La experiencia también mostró una red de solidaridad entre vecinos. Personas que viajan, familiares, trabajadores y conocidos que colaboran con el traslado de medicamentos fueron formando una cadena para resolver necesidades concretas.

La voz de 28 de Noviembre en el Congreso provincial

Para Yanina Rihl, su futura responsabilidad como congresal también tendrá un componente central: llevar la voz de los afiliados de 28 de Noviembre hacia las instancias provinciales del PJ y devolver información a la comunidad partidaria local.

La dirigente cuestionó que, durante años, muchos afiliados no hayan tenido información suficiente sobre lo ocurrido en los congresos partidarios.

Por eso, planteó como una de las tareas centrales informar qué se discute, qué decisiones se toman y cuáles son las posibilidades de participación de los afiliados.

El cargo, explicó, no debería limitarse a asistir a reuniones. La intención es que exista un camino de ida y vuelta: llevar las inquietudes de la localidad a la estructura provincial y regresar con información para quienes forman parte del partido en 28 de Noviembre.

El mensaje hacia los afiliados que acompañaron a la otra lista también fue explícito: las puertas estarán abiertas.

“No estamos en condiciones de pelearnos”, sostuvo Cuyul. La frase condensa quizás el principal desafío de la nueva conducción: reconstruir una identidad partidaria sin convertir la interna en una nueva fractura.

El peronismo de 28 de Noviembre vuelve a tener autoridades surgidas del voto de sus afiliados después de una larga ausencia de elecciones. Ahora deberá demostrar si esa participación puede transformarse en organización permanente.

Porque el verdadero resultado de la interna no se medirá solamente en cantidad de votos. Se medirá en cuántos afiliados vuelven a acercarse, cuántos jóvenes deciden participar, cuántas mujeres ocupan espacios de conducción, cuánto se recupera la memoria partidaria y, sobre todo, si la sede vuelve a tener las puertas abiertas cuando no hay urnas.

Después de diez años, el PJ local volvió a votar. Ahora empieza la parte más difícil: volver a construir partido.

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