Un torso robótico con brazos rematados en manos articuladas se acerca a una vitrina llena de tentempiés; con unas pinzas agarra un baozi (un panecillo chino) y se desplaza hasta un microondas, donde lo introduce y gira el temporizador. La escena es menos espectacular que las que están teniendo lugar alrededor, como otros robots bípedos que corren, saltan, reparten puñetazos o juegan al ping-pong y al fútbol. Por ejemplo, Tiangong Ultra, que ha recorrido los 100 metros lisos en 9,39 segundos, por debajo de los 9,58 del récord mundial de Usain Bolt.
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