La UNPA, el INTA y la Municipalidad de Río Turbio pusieron en marcha un programa de formación y vinculación interinstitucional que se extenderá durante dos años. La iniciativa busca fortalecer a productores y emprendedores de la Cuenca Carbonífera, promover nuevas tecnologías y avanzar hacia una mayor soberanía alimentaria.

La producción local y el fortalecimiento de los emprendedores de la Cuenca Carbonífera comenzaron a ocupar un lugar central dentro de una nueva propuesta de trabajo conjunto impulsada por la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), el INTA y la Municipalidad de Río Turbio.
Se trata de un plan de capacitación y vinculación interinstitucional destinado a mejorar las capacidades productivas de la región, generar nuevos conocimientos y acompañar el desarrollo de emprendimientos vinculados con la producción de alimentos y otros sectores de la economía local.
La iniciativa tendrá una duración prevista de dos años y fue aprobada por el Consejo de la UNPA mediante el Acuerdo N.º 064/26.
El programa está dirigido a productores, emprendedores, comerciantes, pequeñas y medianas empresas, instituciones intermedias y a la comunidad en general.
La propuesta busca acercar herramientas tecnológicas, conocimientos técnicos y experiencias que permitan fortalecer los sistemas productivos adaptados a las características particulares de la Patagonia.
Una alianza para pensar el desarrollo de la Cuenca
El plan reúne a la Agencia de Extensión Rural del INTA Río Turbio, la Unidad Académica Río Turbio de la UNPA y la Secretaría de Producción, Industria, Ambiente y Comunidad de la Municipalidad de Río Turbio.
El trabajo conjunto parte de una mirada integral sobre el desarrollo de la Cuenca Carbonífera y aborda tres grandes ejes: producción, desarrollo socioeconómico y cuidado del ambiente.
La Licenciada Débora Peralta, integrante de la Agencia de Extensión Rural Río Turbio, explicó que la propuesta está orientada a contribuir con la difusión y promoción del conocimiento.
El objetivo es acercar herramientas tecnológicas, económicas y experiencias que puedan colaborar con el mejoramiento de los sistemas productivos de la región.
La iniciativa surgió luego de identificar una demanda concreta durante actividades desarrolladas en 2025.
Según explicó Peralta, la necesidad de ampliar la oferta de capacitaciones comenzó a hacerse visible entre productores y emprendedores que participaban del Mercado Municipal.
A partir de esa experiencia, las instituciones comenzaron a trabajar de manera conjunta para planificar una agenda de formación y generar espacios de intercambio de conocimientos.
Cinco capacitaciones en los primeros meses
Durante los primeros meses de implementación, el programa ya desarrolló cinco propuestas de capacitación destinadas a diferentes sectores de la comunidad.
Las actividades abordaron temáticas productivas, comerciales, ambientales y tecnológicas.
Entre las capacitaciones realizadas se encuentran:
- Manipulación de alimentos, con la participación de 120 asistentes.
- Manejo integral de pollitas BB, con 20 participantes.
- Compostaje y experiencias locales, con 25 asistentes.
- Cooperativismo y asociaciones comerciales, con la participación de 30 personas.
- Introducción al uso de Inteligencia Artificial como asistente de huertas, con 10 participantes.
La diversidad de las temáticas refleja uno de los objetivos centrales de la iniciativa: generar herramientas útiles para diferentes tipos de emprendimientos y acompañar la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos productivos.
Desde conocimientos básicos vinculados con la elaboración y manipulación de alimentos hasta experiencias relacionadas con inteligencia artificial aplicada a la producción, el programa busca combinar saberes tradicionales con herramientas contemporáneas.
El desafío de producir alimentos en la Patagonia
Uno de los principales fundamentos del programa está relacionado con las características económicas y geográficas de la Cuenca Carbonífera.
Gran parte de los alimentos frescos que consumen las familias de Río Turbio y 28 de Noviembre llegan desde el centro y norte del país.
Frutas y verduras deben recorrer miles de kilómetros por vía terrestre antes de llegar a las góndolas y comercios de la región.
Ese traslado impacta directamente en el precio final de los productos, especialmente por los elevados costos logísticos y de transporte.
En este contexto, fortalecer la producción local aparece como una alternativa para ampliar la disponibilidad de alimentos frescos y saludables producidos en el propio territorio.
Actualmente existen pequeños productores que desarrollan actividades hortícolas y productivas a diferentes escalas.
Aunque muchas de estas experiencias son todavía pequeñas, contribuyen a generar una oferta local y a abastecer espacios como el Mercado Municipal.
Una producción condicionada por el clima
Producir alimentos en la Patagonia Austral implica enfrentar condiciones climáticas particulares.
Las bajas temperaturas, los vientos y las características del suelo requieren sistemas productivos adaptados al territorio.
Por ese motivo, la disponibilidad de infraestructura resulta fundamental para los productores.
Invernaderos, cortavientos y sistemas de riego son algunas de las herramientas necesarias para sostener y ampliar la producción.
Actualmente, en los espacios de comercialización local pueden encontrarse productos elaborados en la región como:
- Huevos.
- Hortalizas.
- Frutales menores.
- Conservas.
- Alimentos elaborados.
- Plantines.
- Carnes.
La producción continúa siendo en gran medida estacional y depende de la escala de cada emprendimiento.
El desafío consiste en generar condiciones que permitan consolidar a los productores existentes y avanzar hacia una mayor diversificación.
Del conocimiento a la soberanía alimentaria
El programa no plantea únicamente una agenda de cursos y capacitaciones.
La propuesta busca generar un proceso de articulación entre instituciones, productores y comunidad.
El horizonte es fortalecer el entramado socioproductivo de la Cuenca Carbonífera, potenciar las capacidades y conocimientos locales y reducir progresivamente la dependencia externa.
En ese sentido, la soberanía alimentaria aparece como uno de los conceptos centrales de la iniciativa.
La posibilidad de producir una mayor cantidad de alimentos dentro del propio territorio no sólo puede generar nuevas oportunidades económicas.
También puede contribuir a mejorar el acceso a productos frescos, fortalecer los circuitos cortos de comercialización y generar mayor autonomía para las comunidades.
La producción local representa, además, una oportunidad para diversificar la economía de una región históricamente vinculada principalmente con la actividad carbonífera.
Tecnología, innovación y conocimientos locales
Uno de los aspectos destacados del programa es la incorporación de nuevas tecnologías.
La capacitación sobre inteligencia artificial aplicada como asistente para huertas es un ejemplo de cómo las herramientas digitales pueden comenzar a formar parte de los procesos productivos.
La tecnología puede ofrecer información, colaborar con la planificación y facilitar el acceso a conocimientos técnicos.
Sin embargo, la propuesta también pone en valor los conocimientos construidos históricamente por los productores y las comunidades.
La intención es generar un intercambio entre los saberes académicos, técnicos y territoriales.
La combinación de estas experiencias puede permitir desarrollar sistemas productivos más eficientes y adaptados a las condiciones específicas de la Patagonia.
Una mesa interinstitucional para sostener el programa
La propuesta apunta ahora a ampliar y consolidar una mesa interinstitucional que permita sostener las actividades durante los próximos dos años.
El objetivo es diversificar la oferta de capacitaciones y responder a las necesidades concretas de productores y emprendedores.
La articulación institucional permitirá coordinar recursos, profesionales y conocimientos.
De esta manera, cada organismo podrá aportar desde su área de experiencia.
Las actividades son planificadas por un equipo interdisciplinario e interinstitucional integrado por representantes de la UNPA UART, la Agencia de Extensión Rural Río Turbio y la Secretaría de Producción, Industria, Comunidad y Ambiente de la Municipalidad de Río Turbio.
Para el desarrollo de las diferentes propuestas también fueron convocados docentes de la Unidad Académica, profesionales de distintas dependencias municipales y especialistas pertenecientes a grupos y agencias de la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz.
La iniciativa también cuenta con aportes del Consejo Agrario Provincial y referentes del Centro Integrador Comunitario “Deolinda de Ortiz” de 28 de Noviembre.
Además, se informó el acompañamiento institucional de la diputada por el pueblo de 28 de Noviembre, Lorena Ponce.
Pensar la Cuenca desde nuevas oportunidades
El programa representa una apuesta a largo plazo para generar nuevas oportunidades de desarrollo en la región.
La capacitación de productores y emprendedores puede convertirse en una herramienta para consolidar experiencias existentes y acompañar el surgimiento de nuevos proyectos.
La iniciativa plantea como objetivos la diversificación productiva, el fortalecimiento de los emprendimientos locales y la generación de redes de cooperación.
También busca construir una mirada regional sobre los desafíos que enfrenta la Cuenca Carbonífera.
La articulación entre Río Turbio y 28 de Noviembre, junto con instituciones académicas, científicas y gubernamentales, permite pensar soluciones desde el propio territorio.
En una región donde las distancias y las condiciones climáticas representan desafíos permanentes, la generación de conocimientos adaptados a la realidad local se convierte en un recurso estratégico.
Capacitar para producir y producir para crecer
La experiencia impulsada por la UNPA, el INTA y la Municipalidad de Río Turbio busca demostrar que el desarrollo productivo no depende únicamente de grandes inversiones.
La formación, el intercambio de experiencias y la articulación entre instituciones también pueden generar herramientas concretas para transformar las realidades locales.
Los primeros resultados muestran interés de la comunidad en las diferentes propuestas.
Más de 200 participaciones se registraron en las cinco capacitaciones desarrolladas durante los primeros meses del programa.
La continuidad de la iniciativa permitirá incorporar nuevas temáticas y llegar a más sectores de la comunidad.
El desafío será transformar esos conocimientos en proyectos sostenibles, fortalecer a los productores que ya trabajan en la región y generar condiciones para que nuevas personas puedan apostar por la producción local.
Con una planificación prevista para los próximos dos años, la iniciativa busca instalar una discusión estratégica para el futuro de la Cuenca Carbonífera: cómo generar más producción local, reducir la dependencia de mercados externos y construir nuevas oportunidades económicas sin perder de vista las características ambientales y sociales de la Patagonia.