El suministro de agua falló en al menos 300.000 hogares de Atlanta (Georgia, EE UU) el pasado 27 de julio. Los grifos funcionaban, pero solo salía un hilillo. Tras recibir varias alertas de los consumidores, la compañía de aguas comprobó que una estación de bombeo se había paralizado, afectando a esa y otras ciudades del Estado. La falta de presión hizo que las autoridades recomendaran hervir el agua antes de beberla para minimizar el riesgo de contaminación, lo que desató cierto pánico entre la población. No fue un fallo técnico: todo apunta a que se gestó desde un ordenador a unos 11.000 kilómetros de distancia, en Irán.
