La secretaria adjunta del gremio, Sandra Sutherland, sostuvo que los salarios estatales quedaron rezagados frente a la inflación y pidió que la próxima reunión incluya una propuesta concreta. También planteó reclamos por condiciones laborales, violencia en el trabajo y la situación de trabajadores municipales bajo sumarios en Puerto Deseado.

La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de Santa Cruz reclama una recomposición salarial para los empleados públicos y espera que la discusión paritaria continúe el 9 de noviembre. La secretaria adjunta del gremio, Sandra Sutherland, sostuvo que los ingresos del sector están deteriorados y pidió que la próxima instancia no se limite a exponer la situación financiera, sino que permita discutir una propuesta salarial y otros reclamos laborales.
En una entrevista por FM 105.1 “La Voz de la Cuenca”, Sutherland señaló que, según el cálculo que maneja el sindicato, los salarios quedaron casi seis puntos por debajo de la inflación. También planteó que una recomposición debe contemplar la pérdida acumulada del poder adquisitivo y el costo de vida que enfrentan las familias.
La discusión paritaria de los sectores estatales se reabrió a fines de octubre, pero esa primera ronda concluyó sin una nueva oferta salarial del Gobierno. El próximo encuentro general estaba previsto para el 9 de noviembre, mientras continuaban reuniones en subcomisiones sobre temas laborales.
Sutherland afirmó que el gremio reclama una política salarial que responda a las necesidades de los trabajadores y trabajadoras de la administración pública. Dijo que la situación se siente en distintos sectores, incluidos salud, educación y áreas con problemas edilicios en localidades de la provincia.
La dirigente estimó que una recomposición equivalente a la brecha que identifica ATE representaría alrededor de $100.000 para un trabajador con diez años de antigüedad, según el cálculo que mencionó en la entrevista. Aclaró, sin embargo, que ese monto no resolvería por sí solo la situación económica de los hogares, sino que sería un primer paso para comenzar a recuperar los ingresos.
La referente también planteó que las tarifas de servicios públicos y otros gastos cotidianos presionan sobre los salarios. Sus estimaciones sobre la brecha inflacionaria y el impacto de un eventual aumento corresponden a los cálculos expuestos por ATE durante la entrevista.
Para dimensionar el reclamo, Sutherland citó estimaciones de canastas familiares. Mencionó valores cercanos a $1.700.000 para una canasta básica, de acuerdo con algunos índices, y un cálculo de alrededor de $3.000.000 para cubrir lo que el gremio considera condiciones de vida dignas, a partir de un informe del Frente Sindical al que hizo referencia.
Según explicó, esa última estimación incluye no sólo alimentos, sino también servicios, educación, salud y conectividad. Las cifras fueron presentadas por la dirigente como referencias utilizadas por el sindicato; no se detalló durante la entrevista la metodología ni el período exacto de medición.
Sutherland pidió responsabilidad a quienes participen de la negociación y sostuvo que aceptar aumentos que no compensen la pérdida de poder adquisitivo profundizaría las dificultades de los trabajadores estatales.
La secretaria adjunta indicó que ATE esperaba participar de una nueva reunión el 9 de noviembre, junto con los sectores de Administración Central y Salud, y que solicitaba además la apertura de las negociaciones sectoriales.
Al momento de la entrevista, el gremio consultaba si la convocatoria se mantenía, ya que esa fecha coincide con un feriado nacional anunciado por la visita del papa León XIV.
La ronda paritaria del 29 de octubre había reunido a los gremios de Administración Pública Central, Salud y Educación. De acuerdo con la información difundida sobre esas reuniones, el Gobierno expuso el escenario financiero provincial y no presentó una nueva propuesta de incremento salarial. Las partes acordaron mantener abierto el diálogo y avanzar también en reuniones de trabajo sobre asuntos laborales.
ATE sostiene que la discusión debe incluir otras condiciones de trabajo que, según Sutherland, llevan tiempo pendientes. Entre los planteos mencionó problemas edilicios, situaciones de violencia laboral y reclamos relacionados con carpetas médicas que —según afirmó— no son reconocidas en algunos casos.
La dirigente indicó que esos temas forman parte de un conjunto de demandas que el gremio busca abordar en las mesas de negociación y en el marco de los convenios colectivos de trabajo.
Sutherland destacó como uno de los objetivos de ATE la firma de convenios colectivos en municipios de la provincia. Señaló que se trabaja en acuerdos para cuatro municipios y valoró la posibilidad de establecer reglas acordadas sobre ingreso, egreso, carrera, escalafón, licencias y régimen disciplinario.
La dirigente sostuvo que los convenios colectivos permiten discutir las condiciones laborales entre representantes de los trabajadores y los ejecutivos municipales, en lugar de depender únicamente de estatutos antiguos o decisiones de cada administración.
También expresó que esos acuerdos pueden incorporar licencias y herramientas vinculadas con tareas de cuidado, perspectiva de género, discapacidad, diversidad y salud mental. Según la secretaria adjunta, el trabajo alcanzaría a unos 3.200 trabajadores municipales, cifra que atribuyó al universo representado en esos ámbitos.
Durante la entrevista, Sutherland se refirió a reclamos de trabajadores municipales en Puerto Deseado. Afirmó que algunos conflictos laborales derivaron en procedimientos administrativos y posibles suspensiones con retención de haberes.
La dirigente describió esas medidas como una forma de criminalizar la protesta y sostuvo que podrían afectar a trabajadores que reclaman por salarios, adicionales o condiciones laborales. También señaló que el gremio mantenía conversaciones para tratar de encauzar la situación.
Las afirmaciones sobre los sumarios, las sanciones y los reclamos en Puerto Deseado corresponden a la versión de la representante de ATE; durante la entrevista no se difundieron expedientes ni una respuesta de las autoridades municipales involucradas.
ATE plantea que la próxima reunión paritaria debe permitir avanzar tanto en la recomposición de los salarios como en los temas pendientes de las distintas áreas. Sutherland pidió que las negociaciones se desarrollen de buena fe y que se contemplen las necesidades cotidianas de los trabajadores.
La fecha prevista para retomar el diálogo es el 9 de noviembre, aunque al momento de la entrevista el gremio aún esperaba una confirmación por la coincidencia con el feriado nacional. La discusión continúa abierta y, hasta entonces, no se había anunciado una nueva oferta salarial.