Policías se encadenaron frente a Casa de Gobierno y profundizaron el reclamo salarial en Santa Cruz

Efectivos de la fuerza realizaron una nueva protesta en Río Gallegos al encadenarse en el ingreso a la sede gubernamental. Aseguraron que la medida busca visibilizar la crisis económica que atraviesan y reiteraron el pedido de una recomposición salarial.

El conflicto salarial que mantiene la Policía de Santa Cruz con el Gobierno provincial sumó este sábado un nuevo capítulo de tensión. En el marco de las medidas de protesta que vienen desarrollando desde hace varias semanas, un grupo de efectivos decidió encadenarse en el ingreso a la Casa de Gobierno, en Río Gallegos, con el objetivo de visibilizar la situación económica que, según afirman, atraviesan cientos de integrantes de la fuerza.

La manifestación se produjo pocas horas después del fracaso de una nueva reunión de la Mesa del Salario, en la que no hubo acuerdo entre los representantes policiales y el Ejecutivo provincial. Ante la falta de avances en la negociación, los autoconvocados resolvieron endurecer las medidas de fuerza, sumando esta acción simbólica frente a la sede del Poder Ejecutivo.

Durante la protesta, el sargento primero Ocampo, uno de los efectivos que participó de la manifestación, explicó que la decisión de encadenarse responde a la necesidad de hacer visible un reclamo que, según expresó, lleva meses sin respuestas satisfactorias.

«Estamos en la lucha desde hace mucho tiempo. Creo que no nos están escuchando y por eso tomamos esta decisión. Queremos dejar en claro que no estamos en contra de nadie, de ningún gobierno ni de ninguna persona. Solamente queremos sueldos dignos», manifestó.

El efectivo remarcó que la protesta no tiene un trasfondo político y aseguró que el objetivo es lograr una mejora salarial que permita afrontar el incremento del costo de vida y las obligaciones cotidianas de las familias policiales.

«Muchos compañeros no llegan a mitad de mes»

En su testimonio, Ocampo describió las dificultades económicas que, según indicó, viven numerosos integrantes de la institución.

Afirmó que muchos efectivos deben recurrir a préstamos personales o mutuales pocos días después de cobrar sus haberes para poder cubrir gastos básicos como alimentos, alquileres y servicios.

«Hay muchos compañeros en diferentes situaciones que, para el día 10, ya tienen que estar mendigando un poco de plata en mutuales o donde les otorguen un préstamo, para poder comprar mercadería o pagar el alquiler», señaló.

Las declaraciones reflejan el eje central del reclamo policial, que apunta a una recomposición salarial que permita recuperar el poder adquisitivo perdido frente a la inflación.

«Queremos volver a trabajar»

El sargento también destacó que quienes participan de las protestas son trabajadores que desean regresar a sus funciones habituales y que la permanencia en las medidas de fuerza responde exclusivamente a la falta de respuestas.

«Todos somos padres de familia y estamos acá por ese motivo. No queremos estar acá porque no la estamos pasando bien, sino porque sufrimos mucho», expresó.

En el tramo final de sus declaraciones, reivindicó la vocación de servicio de los efectivos y aseguró que el deseo de los manifestantes es volver a desempeñar normalmente sus tareas de prevención y seguridad.

«Amamos nuestro trabajo y portar el uniforme. Queremos estar ahora arriba de un patrullero, cuidando a la ciudadanía, pero, sin embargo, tenemos que estar en esta lucha injusta», concluyó.

El conflicto continúa abierto

La protesta frente a la Casa de Gobierno se suma al acampe instalado días atrás frente a la Jefatura de Policía y refleja la continuidad del conflicto entre los autoconvocados y el Gobierno de Santa Cruz.

Mientras los representantes policiales insisten en que la última propuesta salarial resulta insuficiente y reclaman una nueva convocatoria a la Mesa del Salario, el Ejecutivo provincial aún no confirmó una nueva instancia de negociación.

Con las posiciones todavía alejadas y nuevas medidas de protesta en marcha, el conflicto policial continúa siendo uno de los principales focos de tensión social e institucional en la provincia, en un escenario donde los efectivos reiteran su pedido de diálogo y de una recomposición salarial que, según sostienen, les permita afrontar las necesidades básicas de sus familias.

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