El director de Educación de la Zona de la Cuenca Carbonífera, Prof. Adrián Arnold, explicó la situación registrada en el Jardín 21 por la falta de insumos de limpieza y brindó detalles sobre el episodio ocurrido en la Escuela Secundaria N° 12 de nuestra localidad. Aseguró que no se detectó una fuga de gas ni una intoxicación por monóxido y confirmó que el principal inconveniente actual es el funcionamiento de una de las calderas.

La situación de distintos establecimientos educativos de la Cuenca Carbonífera volvió a quedar en el centro de la escena luego de reclamos vinculados con insumos de limpieza y problemas de calefacción. En diálogo con este medio, el director Zonal de Educación, Adrián Arnold, buscó llevar claridad sobre ambos episodios y diferenciar las situaciones comprobadas de las versiones que circularon durante las últimas horas en redes sociales.
En el caso del Jardín N° 21 de 28 de Noviembre, Arnold explicó que el personal de maestranza había iniciado una medida de retención de servicios debido a la falta de determinados insumos de limpieza y a reclamos relacionados con capacitaciones.
Según detalló, el reclamo no se originó de manera repentina, sino que se venía planteando desde tiempo atrás. La entrega de los elementos se habría realizado de manera progresiva y, durante la jornada, comenzaron a llegar nuevos insumos destinados a los establecimientos educativos.
“No es ir al choque con nadie. Con diálogo podemos llegar a destrabar estos problemas”, sostuvo el funcionario, al referirse al contacto mantenido con representantes de ATE en la localidad.
En ese sentido, aseguró que el Jardín 21 continúa dictando clases con normalidad y que la medida adoptada por el personal de maestranza no implicó la suspensión de las actividades educativas.
También explicó que en los establecimientos funcionan cooperativas destinadas específicamente a tareas de limpieza, aunque aclaró que estas no pueden manipular alimentos. Frente a situaciones en las que el personal de Educación encargado de esa tarea se encuentra de paro o retención de servicios, señaló que la copa de leche puede garantizarse mediante otras alternativas, como la participación de cooperadoras de padres, siempre que exista voluntad para hacerlo y se cumplan las condiciones correspondientes.
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el episodio registrado en la Escuela Secundaria N° 12, donde durante la noche se generó preocupación por un supuesto escape de gas y una posible inhalación de monóxido de carbono.
Arnold fue categórico al señalar que, según las verificaciones realizadas por los organismos correspondientes, no se constató una pérdida de gas ni una intoxicación por monóxido de carbono.
Explicó que en el establecimiento trabajaron Bomberos y personal especializado de Distrigas, quienes revisaron las instalaciones. De acuerdo con su relato, el episodio se habría originado durante la limpieza de un filtro de una instalación, situación que produjo momentáneamente olor a gas, pero que no constituyó una fuga.
“Está bueno diferenciar entre una sospecha y algo que efectivamente se comprueba”, remarcó.
El funcionario indicó además que existe un acta elaborada por Distrigas sobre lo ocurrido y anticipó que la documentación sería puesta a disposición para respaldar la información brindada.
Más allá del episodio relacionado con el gas, Arnold reconoció que la Escuela 12 sí atraviesa un problema concreto con una de sus calderas.
El equipo no es nuevo y, según explicó, ya recibió diferentes reparaciones y reemplazos de componentes. En esta oportunidad, el inconveniente estaría relacionado con una falla eléctrica que se produjo luego de un corte de energía.
La estrategia adoptada para evitar una suspensión total de las actividades consiste en rotar los cursos dentro del sector del edificio que permanece calefaccionado.
De esta manera, la escuela no se encuentra completamente paralizada, aunque la modalidad de funcionamiento no es normal para la totalidad de los estudiantes.
Arnold señaló que un técnico proveniente de la zona norte trabajaría sobre el equipo para intentar solucionar el problema durante la jornada o, como máximo, al día siguiente.
“Estamos a pleno en la escuela, tratando de que no se suspendan las clases. Sabemos que lo más importante es que los chicos estén en la escuela”, manifestó.
Durante la entrevista también apareció una discusión más amplia sobre el estado de la infraestructura escolar en la Cuenca Carbonífera.
Arnold reconoció que existen establecimientos que requieren inversiones y mantenimiento permanente, pero sostuvo que parte de los problemas actuales son consecuencia de años de falta de intervención.
“De 20 años de no hacer nada, no podemos cambiar todo en dos años”, planteó, al comparar la situación con un vehículo que durante mucho tiempo no recibió mantenimiento y que, al comenzar a repararse, requiere múltiples intervenciones.
El director Zonal aseguró que durante los últimos meses se realizaron tareas de mantenimiento sobre diferentes calderas y se reemplazaron componentes como rodamientos, sensores y placas electrónicas.
Sin embargo, explicó que la magnitud del sistema hace difícil resolver todos los problemas simultáneamente: la zona cuenta con unos 20 establecimientos y más de un centenar de calderas, según sus estimaciones.
“Por ahí solucionamos un problema en una y nos aparecen problemas en otras tres”, graficó.
Otro de los factores señalados fue el impacto de los cortes de electricidad sobre los sistemas de calefacción.
Arnold recordó que algunas escuelas sufrieron daños en componentes eléctricos luego de interrupciones del servicio, incluyendo motores y placas electrónicas.
En ese contexto, mencionó también la situación de la Escuela 32 y la Escuela 60, donde se debieron reemplazar componentes afectados.
El funcionario remarcó que no todas las calderas presentan los mismos problemas y que cada establecimiento requiere una evaluación particular, tanto por las características del edificio como por la capacidad calorífica necesaria.
En paralelo, informó que durante la jornada estaba previsto el arribo de un nuevo equipo de calefacción de 80.000 calorías para los talleres de la EIPE, que reemplazará a uno de menor capacidad.
Según explicó, actualmente existen dos equipos de 27.000 calorías en ese sector, pero la capacidad resultaba insuficiente para cubrir adecuadamente el espacio.
También reconoció que el lugar donde funcionan los talleres presenta condiciones particularmente exigentes para los equipos, debido a la presencia permanente de cemento, arena y tierra, elementos que ingresan al sistema y obligan a realizar mantenimientos frecuentes.
En este caso, el nuevo equipo será instalado por personal matriculado, especialmente en todo lo relacionado con la conexión de gas.
Frente a cuestionamientos surgidos en redes sociales sobre las tareas de mantenimiento que realiza el personal educativo, Arnold aclaró que las intervenciones sobre instalaciones de gas no son realizadas por él ni por trabajadores que no estén habilitados.
“Yo no manipulo el gas”, sostuvo, y explicó que las tareas que realizan pueden incluir trabajos eléctricos o mecánicos sobre las calderas, pero que cualquier modificación o intervención sobre cañerías de gas debe quedar en manos de un profesional matriculado.
Como ejemplo, mencionó el retiro de un termotanque que presentaba una falla y que deberá ser reinstalado por un gasista habilitado.